sábado, 7 de noviembre de 2015

ABUELA FANTASMA

Este fin de semana mi nieto mayor celebra su primera fiesta en casa. Algo así como una fiesta de pijamas. Mi primer pensamiento cuando me pidió permiso (que ya tenía de su madre) fue "vale, yo me voy a cualquier sitio y que campen a sus anchas".

Y al pensar dónde me iba, la primera idea fue la casa de mi padre, que se mostró encantado. También irrumpió mi hermana E.: "vente conmigo, anda, que de paso nos tomamos unas copas".
De pronto desaparecen los dos de mi cabeza y recuerdo que están muertos hace algunos años.

Tengo que pensar otras opciones: las amigas, claro, por supuesto. Repasemos: ML está de viaje. Con M hace mucho que no hablo, y A está con los problemas de una muerte en la familia.
Además, ya es sábado, es decir, los pijamas comienzan esta tarde, y no se me ha ocurrido comentarlo antes con ellas. Aunque son mis amigas de confianza, no me gusta invadir la vida de nadie sin anunciarme.

Lo que podría hacer seguro es largarme a Madrid a casa de mi hermana T. Pero este mes está en rojo.
No se puede gastar nada. Tampoco para ir a Teruel con mis hermanos J y P.

En fin, me temo que tendré que quedarme encerrada en mi habitación, sigilosa, procurando "no estar en casa".
Habrá que tomarlo como una nueva experiencia.