viernes, 19 de septiembre de 2014

COMIENZO DE CURSO




Bueno, pues da igual.
Dan igual mis últimas aventuras en la red (desaparición de documentos, blogs perdidos y hallados, distintos nombres...), que imagino habrán alucinado a alguna gente.
Voy a ponerme a escribir de una vez. Pero algo nuevo, no el decimooctavo repaso a Miranda sin techo; ya le he cambiado el título, la estructura y algo más y hoy he comenzado a publicarla de nuevo en un blog. (Eso sí, se ve que lo de crear y eliminar blogs es algo que me mola). Lo hago para olvidarme de una vez de esta novela, que al final la voy a odiar, y no me gustaría. Además creo que ya no tiene remedio. La novela. Y ya no haré caso a nadie que me diga que la quite de internet porque es "publicable" (jaja); aunque, por otro lado, yo no debería decir cosas tan tajantes, visto lo visto.
Alguna responsabilidad en todo esto tiene mi vieja conocida. Ella y un desajuste de medicación que me ha dejado quieta y vacía todo el verano.
Pero comienza el curso y hay que animarse, como siempre. Para mí es el verdadero año nuevo. Basta. A trabajar. (Bueno, he vuelto a apuntarme al taller de Patricia, que es lo que más me motiva para escribir, y con ellas consigo hacerlo todas las semanas).
Lo estupendo sería que hoy mismo me pusiera a escribir algo, sin que me lo tuviese que mandar nadie. La semana que viene me revisan de nuevo la medicación... ¿y si esta vez fuera la definitiva? Los sesenta y nueve años, aparte de un número ¿conflictivo?, parece una buena edad para tratar de convertirme en una mujer de provecho, como decían el siglo pasado en el colegio.
Y mirándolo bien, estas líneas también las he escrito yo solica. Pues eso, ¡feliz curso 2014-2015, mi querida gente! El verano que viene... queda muy lejos.