jueves, 28 de noviembre de 2013

CLAROSCUROS DE NOVIEMBRE



De nuevo se acaba noviembre, que siempre ha sido un mes oscuro y difícil para mí.
Mi madre murió un noviembre ya muy lejano, y comenzó el agujero negro, como lo he llamado tantas veces. A partir de ahí pensé que todo lo malo sucedía en noviembre. O, por lo menos, a mí me sucedía.
Alguna de mis depresiones comenzaban en noviembre, o por supuesto se agudizaban en dicho mes. Alguna otra persona querida murió en noviembre. Y Kennedy. Era como una maldición a fecha fija.
Digo era porque, en un determinado momento, decidí comenzar a olvidar lo malo y fijarme en lo bueno. Darle la vuelta a la realidad, no quedarme sólo en lo negativo sino encontrar lo positivo. Traté de aceptar la muerte de mi madre y sobre todo centrarme en C., la maravillosa hermana nueva que mamá nos había dejado. Su cumpleaños es en noviembre. También en noviembre nacieron Ciro Alegría, Vivien Leigh, Albert Camus, José Saramago, Mark Twain. Cayó el muro de Berlín, se reunió por primera vez la Sociedad de Naciones en Ginebra. Todos ellos importantes en mi vida.
Ya se que la depresión no tiene fecha fija. Y que, si estás atenta, la puedes bordear.
Y las hojas amarillentas, ocres, rojizas. Y las tardes, ya tan cortas, en casa, leyendo.
Ahora llega diciembre, con la navidad, que antes me apasionaba. Este año no tengo espíritu navideño, pero se que procuraré vivir cada día con intensidad y disfrutar los momentos que la vida me depare.

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Foto: mía, (Parque Grande de Zaragoza)